El agua de reserva (Cuento Milenario) • The Mindful Room
Cuento milenario "El Agua de Reserva"

12 Dic Cuento milenario: “El agua de reserva”

Hace algún tiempo vi este vídeo. Me pareció muy gracioso y desde que lo vi a veces pienso en qué hubiera hecho yo en su situación.

Te lo adjunto para que sepas de qué te hablo:

Creo sinceramente que desde fuera es muy “valiente” u “osado” decir categóricamente que uno hubiera actuado así o asá en ese momento, pero lo cierto es que no lo puedes saber hasta que no te encuentras en la situación.

Yo he sido esa chica alguna vez. Y algo me dice que tu también.

Cuando compras cosas que no necesitas pero las compras porque todo el mundo las tiene, cuando llevas una vida que no quieres pero la llevas porque todo el mundo la tiene, cuando piensas, dices o actúas como no eres tu realmente pero lo haces para no ser distinto, para no desentonar.

O incluso cuando miras hacia otro lado ante algo que sabes que no está bien.

Es un tema delicado, toca directamente a una necesidad muy arraigada en el ser humano que ha garantizado la supervivencia de la especie a lo largo de los años: la necesidad de reconocimiento, aceptación y pertenencia.

Y me conecta mucho con el tema de vivir alineado con los valores del que hablé hace algunas semanas. Me pregunto si alguien que haya revisado sus valores a fondo puede caer en esa situación.

La verdad es que no lo sé.

Y siendo que si, que alguien pueda ceder a sus valores y vivir desconectado de si mismo, ¿es motivo suficiente para enjuiciarlo? A mi me da que no.

La aceptación como moneda de cambio

Cómo ya habrás visto el gran problema de usar la aceptación como método para no sentirse mal con uno mismo es que el precio que pagas es muy alto; y ya no sólo por la incoherencia interior, sino porque dejas de ser persona para ser un títere que no sabe que lo es. De nuevo, el ego te domina.

¿Qué sucedería si dejáramos de buscar hacia fuera esa aceptación y miráramos hacia dentro? ¿Te aceptas como eres, al 100%?

Muy profunda tiene que ser la desconexión a nivel global, cuando nuestros modelos de referencia son famosos chillones y sin ninguna belleza interior, cuando el modelo de progreso es un aparato que nos aliena del ahora y por el que tenemos que casi hipotecarnos, cuando nuestras pautas alimenticias buscan la inmediatez en lugar de la calidad o cuando el planeta se apaga pero seguimos consumiendo más de lo que necesitamos como si no hubiera mañana.

Ante todo ello,

Universo.
Dame serenidad ante aquello que no puedo cambiar.
Coraje para cambiar aquello que sí puedo.
Y sabiduría para reconocer la diferencia.
Oración de la serenidad

Cuento milenario: El agua de reserva

Érase una vez, hace muchas, muchas lunas, que en un reino más allá de los mares, vivía el anciano Khor, un ser que gozaba de gran fama por sus lúcidas intuiciones acerca de los acontecimientos que se avecinaban.

Un día, el anciano Khor ascendió a la montaña y desde lo alto dirigió a todo el género humano una advertencia:

“En cierta fecha”, dijo, “todas las aguas del mundo, desaparecerán para, más tarde, volver nuevamente a fluir, pero ¡Atención! Desde entonces, brotará un agua diferente, un agua que al ser bebida, enloquecerá y desviará a los hombres de su coherencia fundamental.

Acrón y Turak, dos hermanos artesanos que permanecían atentos a las inspiradas palabras de los ancianos, prestaron oídos al significado de esta advertencia, así que comenzaron a recoger agua de su manantial y depositarla en grandes tinajas a fin de guardarla en lugar seguro. Con esta medida, los dos hermanos pretendían mantener la cordura mientras fluyese el agua contaminada que el sabio había anunciado.

Y efectivamente, en la fecha indicada, los torrentes dejaron de correr, los pozos se secaron, y tras tres días de sequía e inquietud, de nuevo las aguas comenzaron a correr. Acrón y Turak, viendo lo que estaba ocurriendo, se dirigieron a su refugio y bebieron del agua que habían guardado.

Al cabo de dos semanas, decidieron visitar el poblado y pasear por sus calles para observar lo ocurrido entre sus habitantes. Tras recorrer las plazas y los mercados, comprobaron asombrados que las gentes pensaban y hablaban de forma totalmente diferente a la anterior. Ni siquiera tenían memoria de lo que había sucedido. Tampoco recordaban haber sido prevenidos. Y además, cuando los dos jóvenes trataban de comunicarse con cualquiera de ellos, recibían respuestas absurdas e incoherentes.

Acrón y Turak, no tardaron en darse cuenta de que todos los habitantes de aquel poblado se habían vuelto locos. Aquellas gentes parecían perturbadas y mostraban hostilidad o compasión en lugar de la lógica habitual que los dos jóvenes esperaban.

Acrón y TuraK regresaron rápido a su refugio y durante las primeras semanas bebieron del agua que habían guardado en sus tinajas. Pero finalmente, al cabo de 40 días de soledad y resistencia, Turak no aguantando más, tomó la decisión de beber de la nueva agua por contaminada que estuviese. Turak reconocía no poder soportar su aislamiento por la diferencia de orientación entre su mentalidad y la del resto del mundo.

Aquella mañana, Turak se despidió de un Acrón que había decidido permanecer, esperar y permanecer fiel a sus Valores, atestiguando lo que sucediese.

Al poco, Turak sació su sed con la nueva agua y, de repente, se volvió como los demás.

Al poco, se produjo la transformación. Turak olvidó completamente todo lo referente al agua especial que tenía almacenada, y cuando volvió al poblado y se entremezcló con sus amigos y vecinos, todos comenzaron a mirarlo asombrados y decir con júbilo:

¡Mirad! Es la primera vez que un loco ha sido restituido milagrosamente a la cordura.

 

Este cuento forma parte de una colección que recogió José María Doria, director de la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal en su libro Cuantos Para Aprender A Aprender (Serendipity). Encontrarás el formato descargable en su web desde donde podrás acceder a los cuentos y al análisis de José María. Siempre un placer leerle!

¡Hasta el próximo martes!

Un hondo abrazo, Alba.

 

Photo by Jeremy Bishop on Unsplash

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2 Comentarios
  • Lydia
    Posted at 11:55h, 13 diciembre

    Quantes coses ens revelen els contes mil.lenaris! Només cal deixar-se impregnar per la seva Saviesa també mil.lenària.

    Gràcies Alba!

  • Alba Ferreté
    Posted at 12:04h, 13 diciembre

    Hola Lydia!
    I tant! Els contes toquen directament al insconscient col·lectiu i ens ajuden a connectar amb aquells aspectes de la vida que sovint passen inadvertits. M’alegra molt veure que l’has gaudit 🙂

    Gràcies a tu per comentar!

    Una forta abraçada 😉

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