Cómo saber qué hacer con tu vida • The Mindful Room
Cómo saber qué hacer con tu vida

31 Oct Cómo saber qué hacer con tu vida

Me voy a poner en plan “pitonisa dramática”.

Eres alguien que tiene sueños, deseos, anhelos, ilusiones y esperanzas. Alguien a quien le hubiera encantado hacer eso-que-tu-ya-sabes porque hasta hace no mucho resonaba con fuerza dentro de ti y sentías que querías experimentarlo en tu vida.

La idea se instaló en tu cabeza, y estuviste un tiempo analizándolo, dándole vueltas… Una vez, y otra, y otra, y otra… y mientras la idea seguía allí, en tu mente, tu ibas acumulando días, meses y tal vez años, sumido en un mar de dudas. Y mientras a tu alrededor, todo siguió siendo igual y distinto a la vez.

Con el tiempo, una sensación de malestar fue naciendo dentro de ti.

Al principio era una pequeña mota de ansiedad; planeabas a ver cuando podrías llevar a cabo esa idea tuya que tanta ilusión te hacía, pero con el paso del tiempo y viendo que ese momento nunca llegaba la frustración fue creciendo: empezaste a estar siempre descontento, incómodo con tu realidad, como si estuvieras condenado sabiéndote inocente; tu carácter se fue agriando, las facciones de tu rostro se iban tornando más duras y más profundas, al mismo tiempo que la distancia entre tu y tu deseo se iba ensanchando más y más.

Hasta tal punto que hoy esa idea es un vago recuerdo en tu inconsciente totalmente aplastado por las obligaciones autoimpuestas y los deberías eternos que parecen no tener fin.

Probablemente, de lo que si te des cuentas es de que te encuentras viviendo con una nueva compañera: la apatía.

Y yo te pregunto, ¿qué pasó con tu anhelo, con tu deseo y tu sueño? ¿Donde lo escondiste? ¿Qué excusas te contaste para no llevar a cabo eso que tanto querías?

Voy a decirte una obviedad: la vida va de experimentar, no de pensar.

Hace ya un tiempo leí una novela que me conmovió profundamente: la muerte de Iván Ilich, de Leonard Tolstoi. Se trata de una historia en la que el protagonista, fuertemente preocupado por el qué dirán y por ascender en la escala social, de repente se ve envuelto en una muerte irremediable y al mismo tiempo larga y dolorosa. A medida que el personaje se va desdibujando, van apareciendo reflexiones profundas sobre su vida hasta estar en el lecho de muerte y darse cuenta que su existencia fue totalmente vacía de sentido.

Desde entonces, de vez en cuando miro atrás y me pregunto ¿si hoy fuese el último día de mi vida, habría tenido sentido? ¿sería una vida que hubiera valido la pena ser vivida?
Esto me lleva a evaluar objetivamente aquello por lo que he pasado, a unir los puntos que me han llevado al ahora, y darme cuenta de mi propia evolución. Al mismo tiempo que me da un espacio para reflexionar qué quiero experimentar de más en este tiempo que todavía no ha finalizado.

Date un momento de reflexión y hazte esta misma pregunta: ¿si hoy fuese el último día de tu vida, sentirías que has vivido una vida con sentido y que ha valido la pena?

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Si la respuesta es si, me alegro profundamente por ti. Mirar atrás y sentir la satisfacción de haber vivido una vida plena es uno de los mayores reconocimientos a nuestra existencia que podemos tener. Sentir que valió la pena y que tu paso por este mundo fue una experiencia bonita es tal vez la mayor expresión de gozo que un ser humano pueda experimentar.
Todo lo que viene a partir de este momento exacto, es un regalo. Igual que lo fue lo que ya viviste.

Si la respuesta es no, te animo a que revises qué necesitarías para que así fuera. No hay ningún otro planeta en el universo conocido que tenga los increibles paisajes que tiene la Tierra, que enriquezca a sus habitantes con tan deliciosos manjares y que sea tan diverso en su cultura, clima, flora y fauna. Tienes un mar de posibilidades ante ti, ¿en cuál te enfocas?

La importancia del deseo

Se dice que vivimos en un universo mental porque de la mente nace la realidad. Las ideas se ejecutan en el plano físico. De hecho, la propia física reconoce que el 99% de la materia está hecha de vacío, todo lo que hay es vibración. Por tanto, mi mente y mis pensamientos están hechos de exactamente lo mismo que aquello que deseo; así que la distancia entre mi deseo y yo cada vez es más corta.

¿Qué es lo que falta? Intención.

El problema que solemos tener (y me incluyo porque caigo cada dos por tres), es ver el destino y no disfrutar del camino. Claro está que tenemos que visualizar y sentir profundamente nuestro qué, pero igual de importante es disfrutar del cómo. Porqué el cómo es la vida en si misma.

La meta es el camino. Confucio

Para poner un ejemplo práctico. Tu estás en este mundo en consecuencia directa a un deseo –consciente o inconsciente– que surgió de tus progenitores. En un inicio eras un concepto que pasó de no ser a ser. Y ese concepto se llevó a cabo debido a una intención. Y ¡magia! a los nueve meses, ya estabas aquí.

De modo que podemos decir que para llevar a cabo eso que tu ya sabes hacen falta dos ingredientes clave: el deseo y la intención.

Separa el grano de la paja

Así que hoy me he propuesto que rescates del fondo de tu inconsciente eso que sabes que quieres hacer pero que está allí, como una sombra, y le des luz y entidad. Que lo mires a los ojos y te sientas capaz de abordarlo, sabiéndote merecedor de vivir tu vida en plenitud aprovechando cada una de las oportunidades que te brinda la existencia.

Lo primero que te voy a pedir es que cojas papel y boli y te pongas de fondo alguna música relajante. Te enlazo esta que me gusta especialmente pero puede ser cualquiera que te ayude a ti a relajarte y a ponerte en situación.

Ahora haz un par de respiraciones profundas llenando bien los pulmones al inspirar, y soltando el aire por completo al expirar.

Bien.

Ahora imagina que estás sentado en el sofá de tu casa mirando la tele, y de repente dicen en las noticias que recientes descubrimientos científicos han mostrados evidencias fiables que exactamente en 5 años la Tierra dejará de existir y con ella, los seres humanos.

Con esta sensación de final de fondo, quiero que hagas una lista de las 10 cosas que te gustaría experimentar antes de que la Tierra desaparezca.

Tómate tu tiempo. No hay prisa por decidir.

Cuando hablo de experimentar puede ser cualquier cosa: desde querer probar un helado de pistacho, hasta pisar la Gran Muralla. Cualquier cosa que no quieras morir sin haber probado, hecho, dicho, visto, olido, sentido, tocado, etc.

Es muy posible que en un punto de la lista te quedes parado. No importa, sigue observando tus deseos hasta que salgan esas 10 cosas.

¿Listo?

Última hora en el informativo. Hay una actualización de los datos y estos 5 años que nos quedan ya no son 5, que son 3. Parece que el final está más cerca…

Con este giro de acontecimientos, escoge de esta lista de 10, las 5 cosas que son más importantes para ti. Recuerda que este ejercicio pretende que dejes de lado los debería para que te afiances en el quiero. Así que procura que esto que quieras hacer sea realmente lo que nace de tu corazón y no de tu sentido de la responsabilidad.

Déjate sentir y deja que actúe tu intuición.

¿Lo tienes?

Pues tengo más malas noticias… resulta que no, que no son 3 años, que se han vuelto a equivocar. Ahora sólo queda 1 año, 12 meses de vida… La situación era más grave de lo que parecía.

Ahora dime, de estas 5 cosas que has marcado, ¿con qué 3 te quedas?

Cuando las tengas asegúrate de marcarlas por orden de importancia. Primero lo que te apremia más experimentar antes del fin del mundo, si queda tiempo ya vendrá el resto.

Ahora que ya lo tienes todo bien identificado, te animo a que marques esta opción preferente de un modo destacado: esto es lo que tu consciente-inconsciente te pide que experimentes YA MISMO.

No puedes demorarlo más, tienes que ir a por ello.

Ahora que lo-que-tu-ya-sabes tiene luz

¡Felicidades! Tu deseo ya está aquí de nuevo, contigo. ¡Lo hemos rescatado del inconsciente!

Ahora es importante que no dejes de tener presente hacia dónde quieres ir, pero que dividas tus esfuerzos en micro-objetivos que puedas ir cumpliendo dándote así la sensación de que estás avanzando.
Recuerda que todo camino se descubre paso a paso.

Así que vamos a por la segunda tarea de hoy.

De nuevo con papel y boli en mano, quiero que escribas en formato lista y de manera muy pero que muy detallada, cuales son los pasos que deberías hacer para llegar a tu objetivo. Pásate por este post para descubrir cuáles son los dos factores clave para conseguir tus objetivos.

Recalco esto del detalle porque es aquí donde solemos perdernos. Al enfocarnos en el mañana perdemos de vista las decisiones conscientes que podemos tomar hoy y que irremediablemente nos llevan a nuestro destino deseado.

Por cierto, en esta parte del ejercicio ya puedes olvidar que el mundo termina en 1 año, así que no te preocupes si te das cuenta que la posibilidad de tu deseo se encuentra un poquito más allá en el tiempo. Lo importante es ir paso a paso y andar hacia la dirección escogida.

Por ejemplo, si me ha salido que lo que deseo por encima de todo es hacer la Ruta 66, la lista podría ser algo así:

  • Consultar 5 blogs que hablen sobre la Ruta 66.
  • Establecer las fechas con las que puedo hacer el viaje.
  • Contactar con alguien a quien también le apetezca.
  • Mirar los vuelos para hacerme una idea de los precios.
  • Con la información recopilada hacer un cálculo aproximado de la inversión económica.
  • Establecer un plan de ahorro y estimar en cuanto tiempo tendré el dinero.
  • etc.

Probablemente llegará un punto en el que no podrás establecer más pasos por que todavía no sabes por dónde irán las cosas, pero si que hay una gran cantidad de decisiones conscientes que puedes tomar en relación a tu deseo. Por eso, el reto es que listes como mínimo 5 pasos, y que de estos 5 pasos, los 3 primeros los hagas antes de las próximas 72 horas.

¿Por qué? Por lo que te contaba antes de la intención.

El mundo de las ideas está muy bien, y está maravillosamente bien hacer listas interminables de cosas. Dan foco y bajan a la realidad ese montón de pensamientos que tenemos. Pero sin la intención, el deseo es solo un concepto.

Imagina la intención como un empuje de energía que dispone a todo el universo para conspirar hacia lo que tu deseas. Actúa principalmente cuando estás alineado con tu deseo y cuando éste sale del corazón. Del mismo modo, es muy importante saber soltar y dejar que el universo haga su cometido. En ese punto lo que necesitas es confiar.

Del mismo modo, establecer un límite de tiempo te da concreción y compromiso contigo mismo. Sitúa a la mente en la acción concreta y te hace más perceptivo a lo que está en un tu campo de consciencia ahora mismo.

La gestión del tiempo es algo muy importante para llevar a cabo tus objetivos y deseos vitales, y no perderte en el limbo de estímulos al que estamos sometidos diariamente. Por ello, te recomiendo este post sobre cómo pasar de tener reloj a tener tiempo. Una serie de recomendaciones muy útiles para centrarte en lo verdaderamente importante.

Te dejo estableciendo tu lista de pasos a seguir y no olvides ejecutarlo. Puedes ponerte una alarma en el móvil o apuntarlo en tu agenda, si lo deseas.

Si te apetece y lo sientes así, me encantaría que me contases qué has descubierto con este ejercicio, si has experimentado la magia de la intención y has sentido como si todo se alineara para que tu ejecutaras tu deseo.

Recuerda que este no es un tema menor, esto va de tu vida y de lo que te hace feliz.

¡Tu deseo ya está en camino! 🙂

El tiempo corre, ahora es el momento.

 

Te adjunto el podcast por si quieres escucharlo con calma:

¿Te ha gustado el post? ¡No dudes en compartir! ;)
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