El para qué de tu sensación de vacío • The Mindful Room
El para qué de tu sensación de vacío

20 Feb El para qué de tu sensación de vacío

Esta semana hablé con una amiga a la que aprecio muchísimo sobre la sensación de vacío, de apatía y de insatisfacción que de vez en cuando acecha la existencia. Ese estado que no acaba de ser depresión pero sí que conlleva una tristeza extrema, melancolía y la sensación de vivir en una realidad absurda.

Eso que llamamos vacío existencial.

Me pareció curioso que saliera el tema porque justamente pocos días antes lo hablé con otra persona, y pensé que tal vez era algo que quería ser dicho. Así que hoy me apetece compartir contigo mi visión sobre el tema y lo que he hecho yo las veces que me he encontrado en esa situación.

Porque si, ha sido más de una vez y de dos. Y algo me dice que va a seguir apareciendo.

Te cuento.
El Mindfulness, la meditación y lo transpersonal en general, basan toda su experiencia en relación al concepto de la vacuidad. Es decir, aprender a reposar en el vacío de la observación y permanecer en él, atentos a lo que surge en el campo de la consciencia.

Eso que suena muy trascendental se sustenta en una idea muy simple que es que para que algo aparezca tiene que haber antes un espacio dónde aparecer. Obvio, ¿no?

Esta idea se repite a lo largo y ancho del Universo, hasta el propio Universo está sujeto a este mismo concepto. Primero había la NADA más absoluta, un vacío amplio y sin fin (sólo de pensarlo se me va la cabeza) y de repente, una intención (o deseo, o lo que sea) hizo que de la nada surgiera el TODO.

Igual que tú. Vienes de la nada. Pasaste de no ser a ser. Aunque creas que siempre has estado aquí, y que este espacio te pertenece siento decirte que no, que perteneces al mismo vacío del que viene el Universo.

Y igual que el Universo y que tu, también tus pensamientos y emociones. Tu mundo interno.

De hecho, tu Ser es un Universo en si mismo, un amplio espacio en el que nacen ideas, emociones, pensamientos y sentimientos a través de los cuáles interpretas la realidad exterior.

Y digo yo, siendo tu el “Dios” de tu Universo interior, ¿no será que ese vacío, es en realidad ese espacio que se va generando para que nazca algo nuevo? Ese cúmulo de energías condensadas que a fuego lento pero intenso va cogiendo fuerzas para soltar ese enorme BANG! Que no es otra cosa que un nuevo y renovado tú.

No hay nada más pleno que el vacío, te lo aseguro. Y aprovecharlo es la puerta de acceso a un mar de información sobre ti mismo.

Los ciclos naturales ayudan mucho a ver esto que te cuento. El invierno por ejemplo, es un tiempo de silencio y quietud en el que desde el reposo activo se va gestando y preparando todo para que cuando llegue la primavera todo explosione. O como en el caso de los ciclos menstruales, que durante el período de fase secretora las hormonas provocan que no tengamos ganas de nada y, al menos en mi caso, inicio unos días de silencio, interiorización y nada, que centran la mirada en mi, para luego poder salir renovada al exterior.

El vacío es necesario. Hay que saber cómo lidiar con él, pero uno debe permitirse la sensación de vacío como punto de inicio hacia la transformación.

Te comparto algunas pautas para llevar esa etapa de un modo más ligero:

1. Da espacio al vacío

Parece una contradicción pero no lo es. ¿Te imaginas un árbol en invierno lamentándose porque ha perdido sus hojas? No tiene ningún sentido.

Si hay vacío, dale espacio. Déjate ser en ese espacio porque si está es por algo, es importante para ti, para tu momento vital. Es un bálsamo de nada antes del gran Bang!

Uno de los miedos más grandes que aparecen en la percepción del vacío es el miedo a la soledad, pero yo creo que la soledad es en realidad nuestra aliada. Te cuento en este post cómo vencer el miedo a la soledad; tal vez te de una nueva perspectiva para ayudarte a integrar el concepto del vacío en tu vida.

2. Calma tu mente

Soy muy pesada con esto, lo sé. Pero es que la mente es muy puñetera y tiende a llenar huecos cuando hay vacíos. De modo, que va a encontrar mil y una historias que no tienen porqué ser ciertas ni tienen porqué tener nada que ver con tu vacío para darle un sentido.

El etiquetaje es el deporte mental favorito, así que un espacio de no-etiqueta es un bufé libre de inventiva y creatividad.

Estoy en creación de algo que puede serte muy útil para tratar este tema, pero por el momento puedes repasar las técnicas para calmar la mente o relajarte con esta meditación guiada que te regalé este principio de año.

3. Adéntrate en la emoción

Cuando tu mente esté en un nivel de calma razonable, párate y observa tu sentir. Mira deliberadamente hacia dentro y conecta con esa emoción que está ahí, escondida en esa calma tensa.

Y siéntela por todos los poros de tu piel. Si tienes miedo, me vas a permitir la expresión, cágate de miedo; si tienes rabia, aprieta algo, chilla en un cojín o expresa esa rabia (desde la cordura sin lesionarte ni lesionar a nadie, claro está); si sientes tristeza, llora como si no hubiera mañana hasta quedarte seco.

Saca la emoción pero no te montes películas. Simplemente exprésate sin darle ningún sentido, ninguna lógica ni nada racional. Ahora estás en la emoción, no en la mente.

4. Habla con tu emoción

Ponte serio, esto no es broma. La emoción no está allí porque si. De hecho, estaba bloqueada y escondida esperando tu atención.

La palabra emoción deriva del verbo en latín emovere, es decir, que genera movimiento, que te saca de un sitio y te lleva a otro. De modo que si está ahí será por algo.

Imagina que la sacas fuera de ti y que puedes hablar con ella. Ponle un nombre si quieres. Y pregúntale: ¿para qué estás aquí?

Fíjate que es un “para qué” y no un “porqué”. El cambio es abismal: los porqués implican motivos y razones que implican más motivos y más razones, es un circuito infinito de mente del que no salimos nunca y que puede provocarnos caer en la autocrítica y la victimización. El para qué en cambio, te da perspectiva, sentido y intención.

Por ejemplo, ante el ¿por qué siento tristeza? pueden salir argumentos como “porque me siento sola, desgraciada, que nadie me quiere, etc. etc.”; en cambio, ente el ¿para qué siento tristeza? me lleva a plantearme eso que hace que desde la inconsciencia provoca que yo esté manteniendo esa emoción. Una respuesta podría ser “siento tristeza para seguir recordando lo que ya se fue”.

Si, implica valentía, vulnerabilidad y sobretodo constancia. Lo primero será el auto-boicoteo, pero la liberación ante la respuesta es tan grande que vale la pena intentarlo.

5. Experimenta

Ahora utiliza tu emoción como catapulta hacia la acción. Respira hondo y experimenta. ¿Qué quieres vivir? ¡Prueba algo!

A veces me parece que nos tomamos la vida demasiado en serio cuando todo lo que se espera de nosotros es que juguemos y que probemos. Imagina la Tierra como un enorme campo de juego con mil cosas que experimentar.

Hace un tiempo publiqué un post sobre cómo saber qué hacer con tu vida en esos momentos en los que parece que no hay foco y que todo está nublado. La mente es una herramienta increíble cuando se pone a nuestro servicio (y no al revés); aprender a ponerla en su sitio y a usarla con responsabilidad es la clave para una relación sana contigo mismo y con el entorno.

6. Suelta el control

Es absurdo creer que todos tenemos que saberlo todo. La grandeza está en la diversidad y en que cada uno sabe de lo que sabe, en relación a su don y su habilidad.

Si sientes que nada te saca de ese vacío, suelta el querer controlarlo tu y busca ayuda. Hay grandisimos profesionales que pueden echarte una mano y juntos andaréis por el camino del autoconocimiento. Yo lo hice hace unos años y gracias a ello, hoy soy quién soy. No puedo sentir más gratitud hacia la mujer que me acompañó en mi camino y me enseñó tanto de mi misma.

 

En mi caso, los momentos de vacío han precedido a grandes momentos de explosión creativa porque suponen un indicador de que algo no va bien y necesita ser observado y cambiado.

Date permiso para ser en todas tus fases y experimentar con tus emociones, que bien tuyas que son.

Cuéntame… ¿Qué haces tu ante la sensación del vacío? ¿La llenas con bolsas de ropa, copas de vino y comida o te das espacio para sentir lo que sucede en ti?

¡Comenta el post, yo encantada de leerte!

 

Photo by Nathan Anderson on Unsplash

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3 Comentarios
  • Lydia
    Posted at 12:32h, 20 febrero

    Interesant article!! amb excel.lents reflexions i bones pautes a seguir.

    No sé per quin motiu m’ha vingut al cap una bona tècnica a utilitzar que s’anomena PA-RE-PIA… Para, respira, pensa i actua. Així de senzill….

    Gràcies Alba per tot ho que aportes

  • Alba Ferreté
    Posted at 13:42h, 21 febrero

    Gràcies a tu per comentar i compartir! ;D
    Un petonet

  • pamelaricamente
    Posted at 21:10h, 21 febrero

    Hola Alba!

    Que post tan interesante y bonito!

    Es muy curiosa esta perspectiva de la parte buena e incluso necesaria de sentir algo así.Me recuerda algo que vi en internet acerca de los emprendedores que tienen un vacío, que no es para nada malo ya que es un espacio esencial para la creacción de nuevas ideas y conceptos.
    Yo soy como tu y también necesito disfrutar de esos días vacíos jejeje en los que no puedo hacer mucho pero tampoco pasa nada,los acepto y disfruto. También creo que hay que vaciar para poder llenar.

    Un abrazo guapa, muy útil, lo comparto!!

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