Esta es la historia de cómo reconquisté mi mente • The Mindful Room

21 Ago Esta es la historia de cómo reconquisté mi mente

Amo el silencio, comer, estar con amigos, tener mi espacio, andar por el bosque, la lluvia estando en casa, el color azul turquesa y el violeta, meterme en una cama con las sábanas limpias, los spaghetti carbonara, ver nuevos mundos, hacer el tonto con mi pareja, despertarme tarde los sábados y pasar tiempo con mis padres.

Pero nada de esto lo sabía hasta hace 6 años.

Alba la gruñona

Ocurrió que a medida que iba creciendo y madurando, con el paso de los años y las experiencias, mi concepción del mundo se regía por obligaciones y quehaceres diarios, todo ello bañado en una áurea algo densa de esfuerzo, sacrificio y suerte. Tenía todo lo que se “suponía”que debía tener (esa especie de TO DO list que viene de serie cuando te haces adulto): vivía con mi (ex)pareja, con un perro, un coche, un trabajo, amigos, y en ese momento estaba hasta estudiando en la universidad.

Aún así me sentía profundamente insatisfecha con la vida y conmigo misma, había algo en mi interior que se negaba a creer que eso fuera todo, pero por otro lado me sentía incapaz de dar el paso en cambiar nada… recuerdo un día volviendo a casa después del trabajo que decidí conscientemente resignarme a descubrir, a ser libre y a vivir en plenitud. Y con esta resignación de fondo fui llenando mi tiempo y mi vida de cambios constantes (y absurdos) con tal de tapar la frustración que me ocasionaba la sensación permanente de ahogo…

Me sentía frustrada, ansiosa, estresada y cabreada todo el tiempo. Cualquier cosa un poco fuera de tono me sentaba fatal, veía fantasmas dónde no los había y me convertí en una persona muy pero que muy amargada.

Todo era un asco. Y siempre estaba muy preocupada por todo. Solía tener dolores de barriga, malas digestiones, las uñas hechas polvo… Era un cuadro, la verdad. ¡Pero yo ni me daba cuenta!

La vida decidió por mi

Se dice que cuando tu no decides en tu vida, la vida decide por ti; y así fue como un mes de Febrero de 2012, mi vida, tal y como la conocía hasta entonces, se deshizo como un castillo de naipes bajo el viento. Mi relación de pareja llegó a su fin y con ello toda mi realidad conocida. Y ya no sólo por el entorno, los hábitos, el afecto, etc., también porque todo mi sistema de creencias quedó tocado; todo mi esquema mental y rígido se desestabilizó y durante un tiempo navegué entre las aguas del escepticismo, el miedo, la incertidumbre y la sensación agria de vivir en una realidad algo cruel.

¿Porqué a mi? Me sentía víctima de un castigo divino cuando lo cierto es que de manera inconsciente pedía a gritos que eso pasara.

Aún así, con motivo de mi evolución personal, la “casualidad” puso ante mí a una terapeuta transpersonal que me guió hacia el camino del despertar consciente y con quien poco a poco fui reencontrando la calma y sintonicé con muchísimas cosas que jamás había sentido pero que me daban una paz interior enorme. Un nuevo mundo se abrió ante mí: inicié el camino de retorno a casa.

Empecé a hacerme preguntas, a meditar, a cambiar mis gafas…

Recuerdo con especial cariño una salida de 4 días en las que me cogí una habitación en un hotel enfrente de la playa, y con una libreta y un boli empecé a preguntarme cosas tan básicas como ¿cuál es mi color favorito? ¿cuál es mi rincón del mundo? ¿qué peli me gusta más? Me di cuenta que poco sabía de mi, pero al mismo tiempo me ilusionaba descubrirme.

Y a medida que pasaba el tiempo, que cultivé el arte de contemplar mi mente, el mundo exterior y las personas, me di cuenta de lo poderosa que es la observación y el reconocimiento. Y nació el querer compartirlo con el mundo. ¡Es tan mágico abrir los ojos por primera vez!

Con esa motivación de fondo, me formé como terapeuta transpersonal, consultora Mindfulness y coach. Pero te voy a ser sincera, lo que tenía era sed de conocimiento. Quería conocerme más.

Lo cierto es que me volví una yonki del crecimiento personal y empecé a experimentar con un montón de técnicas. Pasé por la etapa del ego espiritual, sintiendo que era una master del Universo por haberme atrevido a mirar dentro y creyendo que yo estaba en otra viñeta mucho más avanzada que el resto de la humanidad. Pasé a ser un poco “la predicadora del desierto”.

El vaivén del péndulo

Quien te diga que se ha iluminado y que ya siempre jamás ha vivido feliz, alegre y en paz por los tiempos de los tiempos, simplemente, te está mintiendo.

Vivir en modo mindful es de lo mejor que me ha dado la vida. Descubrir esta bella filosofía de vida me permite transitar por la vida siendo un poco más consciente de sus susurros.
Ahora, puedo aquietarme cuando me altero. Puedo entender los para qué y soy capaz de apreciar los pequeños detalles.

Pero para que el equilibrio se mantenga, hay momentos de subida y momentos de bajada. Lo que te da la calma mental, son menos contrastes en la oscilación. Pero la oscilación, está igual.

Así que, volviendo a la historia, había estado en las tinieblas, había salido y había visto la luz y me fuí al otro extremo. Y en ese otro extremo, encontré, de nuevo, al sufrimiento. De nuevo, mi mente egoica encajando estructuras y reduciendo mi mundo.

Porque quería tener pareja, pero nadie encajaba. Porque me sentía sola en una isla de personas que nada tenían que ver conmigo. Porque mi trabajo no era nada espiritual, ni elevado.

Y claro me comía la cabeza, me sentía desgraciada… ¡todo vuelta a empezar!

Lo bueno es que esta vez supe reconocerlo. Entendí que la soledad que vivía era una llamada a la humildad, al reconocimiento de este mundo y al agradecidimiento profundo de ser quien era.

Me apunté a danza, conocí un montón de gente increíble, viajé, reí lo que no está escrito y conocí a mi actual pareja. Todo muy “de la Tierra”, y al mismo tiempo con una gran expansión de corazón.

Lo que comprendí

Fue en ese punto en el que me di cuenta que la espiritualidad no es nada raro o ajeno, es algo que llevamos dentro y que se integra y se compenetra con la humanidad más mundana. Comprar el pan puede ser la experiencia más elevada que un ser humano pueda experimentar.

Que todos andamos un camino y no hay primeros, segundos o terceros. Lo que hay son estados evolutivos y que esos estados son perfectos como están porque no alcanza a nuestra comprensión saber porqué uno está en ese estado y la otra en otro. Al Universo le importa un comino cuál sea tu opinión al respecto.

Que no se puede acompañar a nadie siendo superior, pues acompañar es estar al mismo nivel y entender que el otro es un reflejo de ti mismo, en sus cosas buenas y sus cosas malas.

Que la vida es un organismo en sí mismo y los humanos los entes a través de los cuales se manifiesta. Cuánto menos resistencia pongamos, menos sufriremos. La clave está en aceptar.

Y que si, que a veces me sigo enfadando, a veces me sale la gruñona que llevo dentro. A veces, me estreso y me preocupo por cosas absurdas y no siempre se apreciar la belleza de las pequeñas cosas de la vida. Pero, ¿y qué? Hemos venido a jugar. Aceptémonos tal y como somos en cada estado.

La aceptación como modo de vida

Tras darme cuenta de todo estos valiosos aprendizajes, surgió en mí la necesidad de aceptar mi propia naturaleza interior. Y fue en ese momento en el que decidí ponerme al servicio de la vida y acompañar a otras personas que, como yo, se sentían insatisfechas con su vida y abrumadas con su mente.

Este es mi propósito.

Y si, me siento vulnerable, y no siempre me lo creo.
Pero lo llevo de serie. No se si es un don o qué es, pero se me da bien escuchar, acompañar y sostener. Es así.

Al principio, empecé haciendo sesiones de meditación a grupos reducidos. Estaba nerviosa y no me salían las palabras. Luego, seguí con sesiones individuales, entrenamientos Mindfulness y talleres. Y luego ya di un paso más y me lancé a hacer retiros. Te seré sincera, siempre hay nervios, pero al terminar, también hay una emoción tan fuerte que a veces me saltan hasta las lágrimas. ¡Es brutal!

Ya me ves en la foto, más feliz imposible 🙂

Por eso, cada persona que llega a mi la vivo como un regalo. Una oportunidad de aceptar, de soltar el control y que la vida haga, a través de mi, lo que desee para que esa persona amplíe su estado de consciencia.

Estoy aquí por y para ti.

Gracias por estar ahí

Y si has llegado hasta aquí solo puedo que darte las gracias porque siento que me abierto en canal y he puesto a relucir mis inseguridades. ¿Hemos venido a jugar, no?

Así que si quieres compartir conmigo cuál es tu sentir, cuál es tu historia, qué batallas interiores experimentas, estaré más que encantada de acogerte y desde el no juicio resonar contigo.

¿Te ha gustado el post? ¡No dudes en compartir! ;)
12 Comentarios
  • ana
    Posted at 13:56h, 04 septiembre

    es todo muy muy interesante, muchas gracias por compartirlo

  • Alba Ferreté
    Posted at 14:47h, 04 septiembre

    Me alegra mucho que te haya gustado, Ana.
    Gracias infinitas por estar ahí ❤️

  • Ana
    Posted at 10:02h, 20 septiembre

    Sólo puedo decir… !! gracias!! es brutal tu reflexión, me identifico con tus palabras al 100%… qué miedo y a la vez.. qué suerte haber llegado a ti…

  • Alba Ferreté
    Posted at 13:24h, 22 septiembre

    Oooh ¡Muchas gracias Ana! Menudo juego de espejos que es la vida, ¿verdad? jajaj
    Un hondísimo abrazo y bienvenida a The Mindful Room 😉

  • Melissa
    Posted at 19:27h, 05 octubre

    Alba, recién estoy comenzando a descubrir este nuevo “estado” para mi bienestar personal, llegué a un momento de mi vida en que toque fondo y tiré la toalla, me harté de todas las cosas que tenía a mi alrededor o no sabía como apreciarlas… sigo en este proceso de auto-descubrimiento y aunque me resulte por el momento un poco difícil acallar mis pensamientos es algo que deseo hacer.
    gracias por los posts me encantan.

  • Alba Ferreté
    Posted at 14:41h, 09 octubre

    Hola Melissa, te entiendo perfectamente… ¡la mente es muy puñetera y no siempre es fácil mantenerse impasible a su contenido!
    Pero te animo a que sigas, que observes y que confíes. Muchas gracias por estar aquí 🙂
    Te mando un fuerte abrazo,
    Alba.

  • Miguel
    Posted at 06:44h, 11 octubre

    Gracias por compartir tu tiempo y conocimiento, Eres muy generosa.
    Salud y bienestar

  • Martin Jaureguiberry
    Posted at 17:24h, 19 octubre

    Sos una luz brillante en el firmamento. Quiero seguir tus pasos, estoy pasando por un momento terrible. Saludos desde Argentina.

  • Nathalia Balanta Tenorio
    Posted at 00:49h, 31 octubre

    Hola Alba! Quiero decirte que esta historia no resonó conmigo para nada.
    Realmente sentí más bien como si esta historia que has escrito sobre tí, fuera en realidad sobre MI y MI VIDA! Wowwwwww!!! Las sincronías del universo son tan mágicas y extrañas, pero tan perfectas!
    Estar hoy leyéndote y conociendo un poco de tu camino, me llena de valor, de alegría, de valentía, de inspiración y de ganas de seguir caminando el mío.
    Hace apenas 1 año y unos meses que di un vuelco total a mi vida. Al igual que tú, tenía un “buen empleo”, en una “maravillosa empresa”, me ganaba un “buen salario” y mi futuro profesional era “bastante prometedor”. Pero la realidad es que detrás de esa “buena vida” había un montón de frustración, de infelicidad, de estancamiento, de sensación de mediocridad….. detestaba la vida que yo misma había construido para mi porque también me comí el cuento de que era eso lo que tenía que hacer.
    También al igual que tú, como no fui capaz de tomar decisiones y ejecutar acciones en pro de mi bienestar, la vida me hizo el favorcito de tomar la decisión por mi y me trajo una crisis de salud que en cuestión de solo unas horas, hizo tambalear mi vida y solo en ese momento entendí que los cambios eran inminentes.
    Ahora soy Panadera y Profesora de Yoga y Meditación, pues en esos dos oficios encontré un trabajo que si me gusta, que si me divierte, que si me motiva y sobre todo, que si hago con ganas y con AMOR.
    Ahora me gano la vida con estos dos oficios y además, tengo la posibilidad de acompañar también a las personas que como yo (y como tú y taaaaaantos otros) están buscando el camino para regresar a casa!
    GRACIAS ALBA por ser valiente y arriesgarte. GRACIAS por compartir con tu historia y tu experiencia con el mundo. GRACIAS por The Mindful Room. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!!!

  • Alba Ferreté
    Posted at 18:49h, 04 noviembre

    Muchas gracias a ti por estar aquí, Miguel!
    Un fuerte abrazo.

  • Alba Ferreté
    Posted at 18:52h, 04 noviembre

    Hola Martin,
    ¡qué bello comentario! 🙂 Pero, ¿sabes qué? Soy tu reflejo, lo que ves en mi ya está en ti. Acoge tu luz y lo terrible del momento lo vivirás con la confianza de saberte más allá de las situaciones cíclicas del momento.

    Te mando un hondo abrazo,
    Alba.

  • Alba Ferreté
    Posted at 18:56h, 04 noviembre

    Hola Nathalia,
    ¡qué bonito lo que me cuentas! Es increíble la vida los caminos que coge, como si de una fuerza sutil y silenciosa nos impulsara amorosa hacia lo insospechado y mágico, ¿verdad?
    No puedo más que ser yo la que te agradezca que compartas tu historia, estés aquí, y vivas alineada con lo que sientes como verdadero.
    También tu eres la prueba que las crisis son en realidad nuevas oportunidades de estar en el mundo de un modo más consciente y libre.

    Gracias de nuevo 🙂

    Un hondo abrazo,
    Alba.

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