Mitos y paradojas sobre la meditación • Alba Ferreté | The Mindful Room
Mitos y paradojas sobre la meditación

16 Jun Mitos y paradojas sobre la meditación

Hoy vengo decidida a tirar por suelo todas las ideas preconcebidas que hay alrededor de la meditación. Son ideas que forman parte del colectivo y a las que nos cogemos para no empezar a meditar y decidir que esto no es para nosotros.

Lo que NO es la meditación

Mito 1: Meditar es dejar de pensar. | Meditar es dejar la mente en blanco.

El lenguaje de la mente es el pensamiento, por lo que pretender que la mente deje de pensar es como pretender que el corazón deje de bombear la sangre o los pulmones dejen de filtrar el oxígeno.

Intentar dejar de pensar y dejar la mente en blanco te va a generar muchísima frustración y vas a llegar a la conclusión que esto no es para ti.

Pero,
lo que sí que sucede cuando meditamos es que, con el tiempo y al rato de meditar, descubrimos que hay más espacio entre pensamiento y pensamiento. Vemos que el pensamiento no es continuo, que se sostiene en un espacio de no-mente y ahí que salga la idea de la mente en blanco.

Esto es una consecuencia que sucede a veces, nunca un objetivo en sí mismo.

Mito 2: Meditar es una técnica de relajación.

Cuando nos sentamos a meditar relajarnos no es un objetivo en sí mismo. Es una consecuencia, sí, pero no un objetivo.

De hecho es importante no dormirnos y mantenernos en estado atento y alerta.

Mito 3: Meditar es una técnica de iluminación espiritual

Que Buda y muchos maestros espirituales mediten no significa que el objetivo de la meditación sea la iluminación espiritual.

Tener en mente la iluminación como objetivo para meditar bloquea la iluminación en sí misma. Más que nada porque la iluminación no se busca, aparece en un estado de no búsqueda.

Así que de nuevo, a veces, si tienes suerte, te iluminas y trasciendes tu estado del “yo”, pero no es un objetivo.

Mito 4: Meditar es una práctica religiosa

La meditación tiene sus raíces en el budismo y el zen, pero precisamente John Kabat Zinn la trajo a occidente despojada de todo dogma y doctrina.

De hecho, tanto si eres creyente como si no, puedes incluir la práctica meditativa en tu día a día para fomentar la conexión interior.

Mito 5: Meditar es para personas espirituales y gente afín a la new age

La meditación es una técnica que tiene enormes beneficios para quien la practica de forma regular. Da igual si practicas alguna religión, si eres afín a la new age o si no crees en nada. Es una cuestión científica demostrada por lo que si tienes un cerebro, te vendrá bien meditar.

Lo que sí que es la meditación

Dicho todo lo que no es, veamos lo que sí que es.

Meditar es una técnica contemplativa. Contemplamos lo que viene por los sentidos, lo que viene del propio organismo y todo lo que aparece en el campo de nuestra consciencia.

Se trata de abrazar LO QUE HAY.
Ni lo sacamos de la cabeza, ni lo reprimimos. Le damos la bienvenida y lo aceptamos como es, sin intentar cambiarlo.

El objetivo es: voy a sentarme un ratito en este espacio para estar conmigo y observar lo que hay en mi mente, darme cuenta de su contenido.

¿Porque? Pues porque entrenarse en este “darse cuenta” nace la verdadera libertad interior.

Una de las actitudes principales en meditación es lo que llamamos “la mente de principiante”. Implica dar la bienvenida a todo lo que trae el presente y vivirlo desde la curiosidad: emociones, pensamientos, sentimientos, picores, dolores, etc.

Las resistencias al meditar

Comparto contigo algunas de las resistencias que salieron tras la encuesta en Instagram. He transcrito al blog las más representativas, pero si quieres oirlas todas, te recomiendo que veas el vídeo 😉

“No tengo una rutina”

La rutinas son fundamentales para cualquier hábito nuevo que tengas. De hecho, ya tienes rutinas hasta para los hábitos menos saludables.

Para establecer una rutina meditativa date cuenta de cuándo te va mejor meditar, si por la mañana o por la tarde; si en silencio o con música; si con cogín o con silla. Todo está bien, permítete probar.

“Noto mucha resistencia”

A la mente no le gusta la meditación. Su dinámica es de pasado y de futuro porque en el presente se siente incómoda, alerta.

El tema es entender que no somos nuestros pensamientos, así que el reto está en decidir conscientemente quedarte meditando a pesar de lo que te diga la mente.

¡Puedes escoger!

“Cuando medito la mente se me activa”

Cuando empezamos a meditar hay quien de repente se siente abrumado por el montón de pensamientos que aparecen y llega a la conclusión que piensa más que antes.

Lo que realmente sucede es que se pone en evidencia el montón de pensamientos que ya había. Somos entonces conscientes del enorme ruido que hay en nuestra cabeza.

Seguir con la meditación ayudará a que el ruido cese y suba el volúmen de la intuición.

“No sé dejar de pensar, mi mente va por libre”

Fíjate en la paradoja de que para poder aprender a gestionar tus pensamientos necesitas que haya pensamientos.

Es como decir que no vas al gimnasio porque tu cuerpo no está en forma… Bien, para eso vas al gimnasio, ¿no? Pues esto es lo mismo. Los pensamientos están allí y el objetivo es que tu aprendas a no identificarte con ellos, para eso necesitan estar ahí.

Medito solo cuando tengo estrés

En mi humilde opinión este es un error que tenemos que evitar a toda costa.
La meditación es una carrera de fondo, no de velocidad. Y sus beneficios físicos y estructurales se experimentan tras una práctica continuada durante 8 semanas.

Si meditamos solo cuando nos sentimos agitados entonces estamos aplicando técnicas de relajación y no una práctica que pretende que aprendas a contemplar el contenido de tu mente y saber cómo gestionarlo.

¿Por dónde empezamos?

Meditar es algo tan sencillo como sentarse a estar con uno mismo un ratito y sus beneficios son espectaculares.

Si tienes más dudas conceptuales en el post “Todo lo que siempre te has preguntado sobre la meditación” amplío la información que he expuesto aquí.

Pero si lo que quieres es empezar a meditar a tu ritmo tienes dos opciones que te recomiendo sí o sí:

  1. La primera, el curso de iniciación al mindfulness “Livin’ la vida Mindful” en la que te cuento cómo iniciarte en la práctica de la atención plena y con ello cómo empezar a meditar, cómo aprender a gestionar la ansiedad y qué recursos necesitas. Incluye también 6 meditaciones guiadas y un diario de meditación y gratitud.
  2. La segunda es que te vengas a las sesiones grupales de atención plena para la gestión de la incertidumbre donde, además de iniciarte en la meditación, aprenderás el mecanismo que siguen los pensamientos y las emociones para manifestarse en tí y cómo aprender a gestionarlo.

Comparto contigo el mantra que me acompaña a vencer la pereza:

“La perseverancia trae ventura”.
– I Ching

¿Te ha gustado el post? ¡No dudes en compartir! ;)
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