Nuevo año, nuevos propósitos • The Mindful Room

07 Ene Nuevo año, nuevos propósitos

Cuando llegan estas fechas y con el nuevo año recién desprecintado y todavía con olor a nuevo, llegan los propósitos. Los propósitos en su correspondiente lista.
No me malinterpretes, me encantan los propósitos, son semillas de intención hacia algo que, si o si, me sacará de mi zona de confort y me hará ver algo más de mi.

Lo que no me gusta es la lista. ¡Y ojo! que soy “La señora de las listas”, las encuentro súmamente útiles para descongestionar la mente de los quehaceres mundanos. Siempre acabo pensando que para quedarme yo con esa energía mental, que se la quede el papel. Pero no es lo mismo delegar al papel lo que tienes que hacer, que delegar al papel quien tienes que ser.

No sé si sabes que de aquí a sólo un par de semanas llegamos a lo que se conoce como Blue Monday, el lunes más deprimente del año. Si bien es cierto que es un término publicitario destinado a, como no, vender más y más, es significativo que uno de los factores decisivos en este peculiar lunes es “el momento en que abandonamos los propósitos”.

Porque así es, los propósitos los abandonamos. Aunque yo me inclino a pensar que lo que abandonamos es esa lista llena de cosas que tengo que ser y que me implican un cierto sacrificio. De modo que, lo que a 1 de enero era “año nuevo vida nueva”, sólo 3 semanas después es “la misma vida de antes” y encima con el sentimiento de culpa latente por -supuestamente- haberme fallado a mi mismo. ¡Y hasta el año que viene!

Siendo sinceros, una lista de propósitos es una lista de expectativas, mi yo-ideal proyectado en un mañana (a poder ser antes de que acabe el año). Un “yo” que considero que no soy y que deseo transformar. Un “yo” en forma, con una dieta equilibrada, que sabe idiomas, que ya no fuma, sale a correr, es amable con todo el mundo, que tiene un trabajo que le encanta, que viaja y sobretodo, que se siente feliz.

Pues verás, ya eres ese “yo”. Igual que una semilla ya es ese árbol grande y robusto.

El presente es la llave que abre todas las puertas.

Te propongo algo. Mi objetivo es que el Blue Monday sea un lunes lleno de sentir que soy y hago algo que de verdad quiero y me llena. Un lunes de “si, este es mi camino, esto es lo que quiero”. Sin prisa pero sin pausa.

Y todo desde el presente hacia el presente. Porque si, la vida siempre siempre sucede en presente… es nuestra mente que juega con el pasado y el futuro.

Pues bien, primero escoje un propósito de la lista (los otros guardalos de momento, ya llegará su momento). Escoje ese propósito que consideres más prioritario. Siempre hay uno que apremia más, que llama más tu atención. La clave es ser sincero contigo mismo.
Ahora, haz una lista de los pasos que debes seguir para que tu propósito se cumpla. Pasos reales, por pequeños que sean, que impliquen acciones concretas.

Por ejemplo, si lo que quiero es aprender un nuevo idioma los pasos podrían ser:

  1. Hacer una búsqueda de las academias que más me interesen.
  2. Llamar para informarme y preguntar las condiciones.
  3. Fechar un día para la prueba de nivel.
  4. Realizar la prueba
  5. Empezar el curso.

Aún así hay una condición: debes hacer el primer punto de la lista antes de 48 horas. Ya está bien de divagar, ¡hay que pasar a la acción!

Parece sencillo, y realmente lo es, sólo que a veces nos perdemos en el mundo de las ideas y nos cuesta concretar y bajar al mundo físico aquello que deseamos.

Una vez estés en proceso con este propósito, puedes empezar con los otros y seguir el mismo procedimiento. Con la serenidad de aquél que confía en cada paso que da con la certeza que aquello que nace del corazón sólo puede traer cosas buenas.

Ya sabes,

El movimiento se demuestra andando.

Photo by: Cortney Dean

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