¿Oyes o escuchas? • The Mindful Room
¿Oyes o escuchas?

30 Abr ¿Oyes o escuchas?

Tras las jornadas electorales y habiendo escuchado mítines y debates políticos, me quedo con la sensación de fondo de que tenemos un grave problema de comunicación.

Así que hoy quiero hablarte de uno de los aspectos de la comunicación consciente que se propone desde el Mindfulness que es el concepto de la escucha atenta.

Nos han sido dadas dos orejas pero sólo una boca, para que podamos escuchar más y hablar menos.
Zenón de Elea

Lo que sucede la mayoría de las veces es que cuando estamos en una conversación metemos tanto de lo nuestro, atendemos tan poco a lo que el otro nos está diciendo, que el filtro de nuestro inconsciente, creencias, experiencias pasadas, etc etc hace que entre lo que el otro dice y lo que uno entiende haya todo un mundo de interpretaciones subjetivas.

Esto hace que sea francamente complicado que encontremos espacios de entendimiento y crecimiento entre los distintos puntos de vista que se quieren expresar. Así que lo que acaba sucediendo es que entramos en una lucha dialéctica, egoica y totalmente estéril.

Aquí te dejo el reproductor por si quieres escuchar la versión podcast. También disponible en Spotify, iVoox y iTunes con el nombre del programa «Cómo vivir con calma mental».

Oír no es escuchar

Solemos utilizar oír y escuchar como si fueran lo mismo, pero no tienen nada que ver.

Oír es un proceso fisiológico del que, a no ser que tengas un problema físico, no puedes escaparte. Oyes porque las vibraciones llegan a tu cerebro. Es un proceso pasivo en el que nuestra atención interviene más bien poco.

Escuchar en cambio, que se da gracias a poder oír, es un proceso psicológico que se basa en variables como la atención, el interés y la motivación. Es una proceso activo que necesita de nuestra atención deliberada y consciente.

Para mí la palabra clave es el interés. Si no quieres escuchar la comunicación será estéril sí o sí.

Estados mentales contra la escucha

Existen tres estados mentales que distorsionan nuestra escucha:

El primero es cuando tenemos la mente errante. Cuando estamos allí de cuerpo presente pero de mente ausente. Nuestra cabeza está divagando en sus asuntos sin atender para nada a la conversación. En este punto, si la otra persona es observadora, puede llegar a darse cuenta de que has dejado de estar allí y eso de un modo u otro puede llegar a influir en la calidad de vuestra relación.

El segundo es cuando tenemos la mente a medias. Esto sucede cuando vamos cogiendo fragmentos de lo que el otro nos está diciendo y nuestra mente sigue enganchada en sus asuntos. Sucede aquí que hay una interpretación parcial de lo que se cuenta y la información llega totalmente sesgada.

Y el tercero es cuando tenemos la mente atrapada por juicios, negatividad o interpretaciones acerca de lo que cree escuchar. Esta actitud no permite escuchar de verdad al otro porque todo cuanto estamos haciendo es construir muros de subjetividad que no dejan que nuevas ideas lleguen a nosotros.

Recuerda que tienes la capacidad de decidir, así que un estado mental no es una realidad grabada a fuego.

Las bases de una comunicación efectiva

Sucede que la mayoría de las interacciones humanas son un intercambio de palabras en el reino del pensamiento. Cuando lo cierto es que si aprendemos a escuchar, podemos entrar en otra forma de relacionarnos desde la quietud y el espacio de presencia que somos. Eso genera otra dimensión en la relación y es cuando la comunicación resulta realmente efectiva.

Así que, para poder disfrutar de una comunicación consciente y enriquecedora la clave es saber escuchar. Y para ello lo primero que tenemos que hacer es mirar de la piel hacia dentro y ser consciente de tu mundo emocional.
Saber dónde y cómo impacta en tu interior la carga emocional de tu interpretación de lo que el otro está expresando.

Es lo que llamamos poner la oreja dentro.

Escuchar plenamente supone la aplicación de los principios básicos del Mindfulness:

  • Dejar ir pensamientos, juicios, creencias, ideas preconcebidas, etc. que impiden una verdadera intimidad con el otro.
  • Estar totalmente con la persona que habla, soltando los ruidos mentales. Estar en presencia.
  • Darnos cuenta de cuando nos distraemos y volver la atención al momento presente conectando con la respiración y prestando de nuevo atención a la persona con la que estamos hablando.

Date cuenta que lo que pretendemos es vivir la opinión ajena con calma y ecuanimidad, huyendo del drama y el fatalismo y estableciendo espacios de entendimiento.

La propuesta

Mi propuesta es que practiques esto de la comunicación consciente haciendo especial atención a la escucha atenta. Experimenta el acoger todo lo que el otro trae sin juicio, simplemente observando ese doble movimiento entre lo que viene de fuera y como impacta de la piel hacia dentro.

La escucha atenta es uno de los puntos que vamos a tratar en el curso Calma tu mente y vive sin dramas que saldrá dentro de muy pocas semanas. Haz click en el enlace para apuntarte y estar enterada de cuando salga.

¡Tu turno! ¿Cómo es la calidad de tu escucha? ¿Observas a tu mente como divaga cuando alguien te está contando algo?

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