Querido cuerpo • The Mindful Room
Querido cuerpo

26 Feb Querido cuerpo

Querido cuerpo,

me hablas pero no consigo entender qué quieres decirme. Me doy cuenta que te contraes, que pataleas por dentro, que te quejas, que me paralizas para que te preste atención, pero aún y así no te entiendo. Le he dado muchas vueltas a cuál es tu mensaje. Habiendo pasado ya tantos días en cama y de manera repetitiva me doy cuenta que traes un mensaje importante.

Lo sé, tus avisos no son graves por ahora. Una gripe por aquí, un catarro por allí… Nada que con un poco de descanso y mimos no pueda solucionarse. Lo que me preocupa es que sea tan a menudo, y lo que me genera curiosidad es que sea precisamente ahora. Ya sabes que sé que me hablas desde ese gran espacio inconsciente, igual que sabes que necesito entenderte.

Así que rebusqué entre mi momento presente, pensé que tal vez, hablas de las creencias hostiles sobre el mundo exterior que almacené hace ya un tiempo en ti, y ahora, que voy a volver a saltar al vacío, me las vuelves a mostrar para que no me dañe. Pensé también, que tal vez me hablas del merecimiento, del coraje para afrontar esta nueva etapa, del miedo al éxito y al fracaso, de la falta de control y de lo inestable que se vuelve todo. Leí en bioneuroemoción sobre todo lo que me has ido contando a lo largo de los últimos meses y pensé que tengo que cambiar la alimentación, el ejercicio físico, la calidad del sueño, trabajar mis creencias y no sé cuantas cosas más.

Hacer, hacer y más hacer.

Y así fue como hace pocos días de camino al médico por enésima vez, sin paciencia alguna, harta de no poder avanzar con todo lo que tengo que hacer, y reconozco que obsesionada con no saber cuál es tu mensaje, empecé a llorar.

Sin saber cómo ni porqué, sin casi darme cuenta de todo lo que llevaba dentro, la emoción se apoderó de mi y se manifestó. Y en ese momento, tras muchos días de vivir en la mente y pensar qué quieres decirme, me di cuenta del aprendizaje.

Esto no va de entenderte, esto va de sentirte. Esto habla sobre lo que guardas en ti más allá de la mente lógica y racional. Y sobretodo, pone en evidencia el freno que es la mente etiquetona que necesita dar nombre a lo que sucede. Y si, llevo días creyendo que esa mente soy yo.

Caí en la trampa del hacer, hacer, hacer tan propio de la mente y me olvidé de mi misma. Me olvidé de Ser.

Desde ese día estoy centrándome en sentirte, en ubicar mi emoción en ti, en dejar que se exprese. Transito miedos y inseguridades y he necesitado poner silencio a mi alrededor para que esto se dé. Estoy en recogimiento sabiendo que no soy lo que siento, aunque esto transite en mi. He decidido alimentarte con lo que me pides, tomar el sol si lo necesitas, irme de allí donde no te sientas bien y hacer lo que siento en cada momento.

Querido cuerpo, me hablas pero no consigo entender qué quieres decirme. Y ahora ya sé que el aprendizaje es soltar la necesidad de entenderte y vivirte en plenitud. Adoptar la posición de testigo y dar la bienvenida a sea lo que sea que traigas.

He decidido habitar mi yo interior y desde allí cuidarte.

Como dijo Ken Wilber:

Tengo un cuerpo, pero no soy mi cuerpo. Puedo ver y sentir mi cuerpo, y lo que se puede ver y sentir no es el auténtico Ser que ve. Mi cuerpo puede estar cansado o excitado, enfermo o sano, sentirse ligero o pesado, pero nada de eso tiene que ver con mi yo interior. Tengo un cuerpo, pero no soy mi cuerpo.

Tengo deseos, pero no soy mis deseos. Puedo conocer mis deseos, pero lo que se puede conocer no es el auténtico Conocedor. Los deseos van y vienen, flotan en mi conciencia, pero no afectan a mi yo interior. Tengo deseos, pero no soy mis deseos.

Tengo emociones, pero no soy mis emociones. Puedo percibir y sentir mis emociones, y lo que se puede percibir y sentir no es el auténtico Perceptor. Las emociones pasan a través de mí, pero no afectan a mi yo interior. Tengo emociones, pero no soy mis emociones.

Tengo pensamientos, pero no soy mis pensamientos. Puedo conocer e intuir mis pensamientos y lo que puede ser conocido no es el auténtico Conocedor. Los pensamientos vienen a mí y luego me abandonan, pero no afectan a mi yo interior. Tengo pensamientos, pero no soy mis pensamientos.

Soy lo que permanece, un puro centro de percepción consciente.
Un testigo inmóvil de todos estos pensamientos, emociones, sentimientos y deseos.

 

Y para ti que me lees, si quieres volver al cuerpo, si quieres experimentar este espacio de testigo inmóvil desde el que salir de tu bucle mental, apúntate al curso «Calma tu mente y vive sin dramas» que verá la luz en unos meses.

Gracias por estar aquí ♥

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2 Comentarios
  • José Francisco
    Posted at 21:45h, 28 febrero

    ¡Hola Alba!
    Hoy me he reencontrado con una aplicación en el móvil, que tenía instalada y no había usado: Ejercicios de Respiración (Coherencia Cardíaca).
    Tiene el logotipo, una flor de loto rosa sobre hojas verdes. No tiene anuncios.
    ¡Salud!

  • Alba Ferreté
    Posted at 17:25h, 04 marzo

    ¡Qué bueno José Francisco! Muchas gracias 😀

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