Cosas a tener en cuenta para sanar y renacer después de una crisis • The Mindful Room
Cosas a tener en cuenta para sanar y renacer después de una crisis

04 Mar Cosas a tener en cuenta para sanar y renacer después de una crisis

Hoy hablaremos de crisis. Y como siempre lo haremos desde una perspectiva consciente (o mindful) que te ayude a verlo desde otro ángulo. Un ángulo que sea útil… porque aunque no te lo parezca esto que vives no es «porque sí», hay una intención detrás.

Te hablé sobre cómo gestionar las crisis hace unos meses en el que te contaba el modelo de gestión de la crisis que planteó Elisabeth Kübler-Ross psiquiatra americana que acompañó a muchos moribundos en sus procesos de muerte.

Esta vez abordaremos la crisis entrando en la visión mindfulness y transpersonal del término.

Hace un tiempo escuché a alguien decir que cuando pasas por una crisis que te digan que hay un aprendizaje detrás es una forma de consolarse: ¿qué te van a decir con lo mal que lo estás pasando?. Un poco como cuando el creyente lo atribuye todo a Dios en pos de un significado más trascendente.

Yo no soy portadora de LA VERDAD, pero me gusta aportar una perspectiva que te sea útil. Porque lo que tengo claro –y he vivido en mi propia piel– es que quedarse en un rincón lamentándote de lo injusta que es la vida no te va a servir de nada.

Creo que lo primero ante las crisis es recolocarse.

Hay la tendencia a creer que si eres buena persona, si haces bien al mundo, no te van a pasar cosas dolorosas. Esta idea viene mucho de nuestra infancia: si eres buena, tendrás amor; si eres mala, castigo al canto!

Pero precisamente esto es un concepto muy infantil. Ser buena persona no evita que te pasen cosas que consideres «malas». Ser buena persona lo que te garantiza es tener paz en el corazón y confianza para saber abrazar los malos momentos, pero la vida te sacudirá sí o sí. ¡Es lo que tiene estar vivo!

Así que lo primero abandonemos la idea de que la vida me está castigando y que qué injusto es todo. Eso no hace otra cosa que perpetuar tu estado de víctima.

Además, no hay un humano en la Tierra que en algún momento de su vida no haya pasado por un episodio de crisis. Soltemos el drama de creer que el dedo de Dios nos apunta directamente y tiene una vendetta personal contra nosotros.

Dicho de otra forma y para que nos entendamos, soltemos la culpa y abramos las puertas a la posibilidad.

Una crisis, por encima de todo, significa un replanteamiento. Y un replanteamiento es una nueva oportunidad de ver y vivir las cosas de una forma distinta. Cuando entramos en crisis las viejas estructuras se caen y emergen los miedos más profundas y las creencias que nos retienen.

La crisis es la ruptura de la idea de quién soy y lo que realmente importa es lo que hago con esto después.

No quiero entrar en el juicio de decir que los que aprovechan las crisis son buenos y los que no son idiotas, no. Uno aprovecha la crisis cuando está preparado, ni antes ni después.

Porque sucede a veces que cuando se rompe esta idea de quien soy en vez de soltar lo que me lastra, añado más capas a la armadura para evitar caídas más adelante. Lo hacemos con buena intención, queriendo protegernos, pero no nos damos cuenta que lo que hacemos es añadir más grosor a una armadura ya de por si muy pesada. Y como dice el dicho «solo lo rígido puede romperse».

La propuesta entonces es abrazar tu vulnerabilidad. Es descubrir aquello que tanto te afanas en proteger, porque aunque parezca una enorme paradoja cuando entras en esta vulnerabilidad y la reconoces se vuelve mucho más fuerte. Y ya no sientes la necesidad de proteger nada porque te has adueñado de tu sentir.

No hay exterior capaz de hacer trizas tu reconocimiento interior cuando sabes realmente quién eres, en lo bueno y en lo malo.

¿Cómo sanar la crisis entonces? Ármate de valor, y despojado de todo juicio, coge al miedo de la mano y anda con él por las profundidades de tu interior. Observa lo que sientes que te hace vulnerable, reconócelo como parte de ti y abraza la idea de que aunque tienes partes oscuras que quieren salir a luz, no te definen.

Enfádate si lo necesitas, llora, escribe lo que sientes, déjate acompañar o abraza la soledad y el silencio para escucharte. Haz lo que creas, pero sácate de encima el peso innecesario.

Así cuando llegue la próxima crisis, que tarde o temprano va a llegar, serás más ligera y podrás escuchar desde lo profundo la respuesta a la pregunta ¿qué hago ahora?

Renacer ante la crisis entonces es el proceso natural cuando he puesto encima de la mesa las historias que me he contado hasta ahora, las emociones que me he creído y decido abrir nuevos caminos para experimentarme desde un nuevo ángulo. Renacer es soltar lo que ya no me sirve y construir una versión más coherente de quién creo que soy.

Hay mucho de perdón, de autocompasión, de escucha interior, de límites, de autocuidado, de silencio… en definitiva, hay mucho de volver al centro para saber desde dónde parto.

El ejemplo del ave fénix está muy trillado pero no imagino ninguno más potente que este. Y de hecho te diré que yo me lo imagino exactamente así. Cada vez que renaces lo haces con un vigor único, con la fuerza de quien ha apuntalado sus fortalezas a través de sus vicisitudes.

Y claro que se pasa mal cuando se viene todo abajo… ¡Es muy jodido!
Pero como te decía al principio puedes usar la crisis como un peso muerto que te arrastra hasta el fondo o como un punto fijo a partir del cual empezar a andar un nuevo camino de progresión evolutiva.

Ya sabes que si te decantas por la segunda opción estaré más que encantada de andar este bello camino junto a ti. Aquí mismo tienes el enlace para más información.

Si quieres empezar a sentir los beneficios de una mente en calma, pásate por la zona de recursos y que nada te detenga!

Un fuertísimo abrazo y hasta la semana que viene!

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